Chris Ott — Unknown pleasures (Libros Crudos, 2020)

12,00 

Los urgentes y extraños golpes de caja con efectos de Stephen Morris, rebotando del canal izquierdo al derecho, eran tan llamativos en 1979 que uno podía quedarse escuchando ese primer compás durante horas, tratando de comprender cómo demonios alguien podía crear esos sonidos. El crujiente y agudo sonido de caja con el que Martin Hannett forjaría su carrera anunciaba Unknown pleasures como una elegante y premonitoria obra maestra. El bajo comprimido de Peter Hook cabalga al frente a medida que «Disorder» se va formando, pero no es hasta que la reverberadísima nota menor de la línea de guitarra entra como un vendaval cuando entiendes la necesidad de un tratamiento tan analógico y seco para la línea de Hook. Apilando varias pistas para crear un aullido de seis cuerdas, la ecualización de Hannett reduce el zarpazo lleno y vivo de Sumner hasta un chirrío, revelando una desesperación nacida del anhelo más que de la rabia. Este es el camino, pasa adentro.

La carrera de Joy Division ha estado a menudo envuelta en mitos. Pero la verdad es sorprendentemente sencilla: en un periodo de varios meses, los miembros de Joy Division pasaron de ser unos aspirantes a punks del montón a los creadores de uno de los debuts más atmosféricos, perturbadores e influyentes jamás grabados. Chris Ott separa con cuidado los hechos de las ficciones para mostrar cómo vio la luz Unknown pleasures, y por qué aún hoy resuena con tanta fuerza.

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Chris Ott es antiguo editor y colaborador de Pitchfork. Ha publicado un álbum y dos singles bajo el nombre de The Grace Period. Vive en Nueva York.

Jaime Urrutia, de Gabinete Caligari, detalla en un prólogo exclusivo la influencia de Joy Division e Ian Curtis en sus inicios como músico.

Información adicional

Peso 130 g
Dimensiones 16.5 × 12 × 1 cm